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INDICADORES DE PROGRESO SOCIAL

La actividad empresarial es un poderoso agente de cambio social, tanto al interior de la empresa como en su relación con las diferentes comunidades.

Para ASOCAÑA la Responsabilidad Social esta enmarcada en las políticas corporativas de los ingenios azucareros, así como nuestro compromiso con el entorno interno y externo.

BALANCE SOCIAL

Durante los más de cien años de consolidación y tradición de la agroindustria azucarera colombiana, es destacable el papel que la misma ha jugado como un componente clave de la estabilidad socioeconómica de la región. El hecho de que ésta sea una industria fundada sobre bases sostenibles, con 11 ingenios que responden por el 97% de la producción y operan desde hace más de 60 años, ha requerido de la construcción de un gran tejido social, por cuanto varias de las poblaciones de la región se fundaron alrededor de la actividad azucarera y por tanto su historia está ligada al desarrollo del sector.

Los resultados son notorios: en los departamentos que representan el 98% del área sembrada en caña para azúcar (Valle del Cauca 80% y Cauca 18%), se observa que los municipios con mayor influencia del sector agroindustrial azucarero son los que tienen la menor proporción de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de la región y del promedio nacional. En el departamento del Valle del Cauca, en los 28 municipios donde hay presencia del sector azucarero, el índice promedio llega a 27.5%, mientras que el promedio del departamento es de 28.8%, sin tener en cuenta la capital (Cali). En el departamento del Cauca los municipios con actividad agroindustrial azucarera registran un índice NBI de 44%, mientras que el promedio del resto de municipios, sin tener en cuenta la capital (Popayán), supera el 70%, habiendo casos de municipios con un índice prácticamente igual a 100%.

Cabe mencionar, además, que los ingresos de la mayoría de municipios donde está asentada la agroindustria azucarera dependen en gran medida de los impuestos pagados por los ingenios, aparte de los ingresos derivados por el pago de impuesto predial por parte de los proveedores de caña. Por ejemplo, en el departamento del Valle del Cauca, existen cinco municipios en los cuales el impuesto de industria y comercio pagado por los ingenios representó más del 60% de sus ingresos por este concepto en el año 2003. En el total de ingresos tributarios de dichos municipios los ingenios representaron más del 20%, teniendo en cuenta que en esta cifra no se incluye lo pagado por los cañicultores por concepto de impuesto predial, con lo cual la proporción podría ser del doble o mucho más en algunas poblaciones. En el departamento del Cauca, tres de siete municipios con influencia del sector reciben más de la mitad de sus ingresos tributarios de parte de los ingenios, sin tener en cuenta el predial pagado por los cañicultores de la región.

Por todo esto, el sector azucarero ha sido un factor de apoyo para la estabilidad política y de seguridad de la región, evitando una mayor intromisión de las actividades ilegales en el valle geográfico del río Cauca.

Al Interior de la Empresa:

Se ha ampliado el horizonte del concepto de la productividad, asociándolo al recurso humano y no solamente al desempeño económico, pues se entiende como la capacidad de usar racionalmente los recursos para producir bienes y servicios que mejoren la calidad de vida y ofrezcan mayores oportunidades para las partes interesadas.

Los ingenios azucareros, en conjunto con los cultivadores de caña, generaron en el año 2004 más de 26,000 empleos directos, distribuidos entre profesionales, tecnólogos, técnicos, auxiliares, operarios calificados y corteros de caña. De esta cantidad, el 31% pertenece a la nómina directa de los ingenios; el 33% es contratado a través de cien Cooperativas de Trabajo Asociado; el 23% es contratado por los cultivadores de caña para atender labores de campo; el 11% corresponde a contratistas independientes que realizan trabajos de distinta índole; y el 2% restante a trabajadores con contrato sindical empleados por sindicatos adscritos a las confederaciones colombianas de trabajadores.

A partir de estos 26,000 empleos se crean adicionalmente unos 216,000 empleos indirectos, en actividades que realizan proveedores de bienes y servicios, clientes de los ingenios y otras empresas que interactúan con los mismos en diferentes subsectores (transporte, financiero, comercial, logística, alimentos, licores, sucroquímica, papel, artes gráficas, energía, agroquímicos, investigación, gremios, combustibles, etc).

Los ingenios azucareros se han preocupado constantemente por mantener la estabilidad y bienestar de dichos trabajadores, como se puede apreciar a continuación:

• Los empleados contratados directamente por los ingenios tienen un promedio de antigüedad en sus empleos de 21 años; el 80% de ellos cuenta con vivienda propia, financiada en buena parte por los mismos ingenios que a 2004 tenían un saldo de préstamos a sus empleados para vivienda de $2,200 millones (US$855,000)

• Como política sectorial, sólo se contratan trabajadores de 18 años en adelante (mayoría de edad en Colombia), aun cuando la ley permite hacerlo a partir de los 14 años, cumpliendo los requisitos y procedimientos de ley conformes con las normas de la OIT.

• Los trabajadores de nómina de los ingenios y los trabajadores empleados a través de los sindicatos y las Cooperativas de Trabajo Asociado reciben en promedio 4.5 y 2.5 veces el ingreso mínimo anual legal en Colombia, respectivamente.

• El número de trabajadores sindicalizados en 2004 superó los 8,000 empleados, o sea el 73% del total de trabajadores de nómina de los ingenios.

• El aporte para educación y capacitación de los trabajadores y sus hijos sumó más de $1,000 millones en 2004 (US$438,000).

• Entre 2003 y 2004 el valor promedio gastado por los ingenios en elementos de trabajo y protección de los empleados fue de $2,400 millones (US$900,000).

Productividad Laboral aporte al PIB por empleado

Cálculo: Aporte al PIB / numero de empleos directos de ASOCAÑA.
Expresado como: Dólares corrientes por cada empleado directo, desde 1995 a 2004.
Interpretación: La productividad laboral del sector azucarero ha presentado un incremento frente a 1999 acercándose a los datos de 1996. La productividad presentó una marcada reducción en 1999, dado que ese año fue un año de crisis, con un mercado doméstico sobre ofertado y un escenario mundial de bajos precios, lo que generó bajos ingresos al sector azucarero, y a todos los que dependen de él. En los años siguientes, el indicador reaccionó y se pudo obtener un mejor ingreso. En términos generales, desde el año 2000 se han venido incrementando los dólares generados a la economía del país por cada empleado directo, contratado por los afiliados de Asocaña, luego de una depresión ocurrida en el año 1999, logrando aproximarse a los mejores valores obtenidos en el año 1997.

Al Exterior de la Empresa:

Responsabilidad social

Desde sus inicios, los ingenios azucareros fueron conscientes de su responsabilidad con el entorno donde basaron su actividad. En la historia reciente, el sector no ha sido ajeno a tal responsabilidad y, desde diferentes enfoques, ha impulsado el desarrollo de sus trabajadores y de su zona de influencia. Primero con un enfoque asistencial y, posteriormente, con una orientación promocional más efectiva.

La etapa asistencial se caracterizó por enfocarse hacia la construcción o mantenimiento de obras para las comunidades del área de influencia de los ingenios, ya fuera directamente por los ingenios como se hizo desde los mismos inicios de la agroindustria azucarera, o a través de asocaña, como empezó a hacerse desde la década de los setenta y con mayor fuerza a finales de los años ochenta.

Justamente en 1987 el gobierno nacional lanzó el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR), el cual buscaba sacar del atraso a muchas regiones del país con coberturas muy bajas en educación, salud y obras públicas, requiriendo el apoyo del sector privado para su realización. En el Valle del Cauca el sector azucarero respondió a dicha iniciativa oficial y decidió que, en lugar de solamente aportar recursos de manera pasiva para los distintos proyectos, se encargaría de su ejecución y entrega a las comunidades beneficiadas en la región.

De esta manera, y con la coordinación de asocaña, se dedicaron funcionarios de tiempo completo a las labores de determinación de las necesidades más urgentes de las zonas de influencia de los ingenios, con el fin de contratar obras de interés social y entregarlas a las comunidades. En este período se aportó al mantenimiento, construcción y mejora de acueductos, vías, escuelas, iglesias y parques de recreación la suma de $12,000 millones en valores de 2004 (US$ 4.4 millones).

Las acciones se enfocaron inicialmente hacia la deprimida región del norte del departamento del Cauca, cubriendo diez municipios de la zona: Toribío, Corinto, Santander de Quilichao, Caldono, Buenos Aires, Jambaló, Padilla, Puerto Tejada, Caloto y Miranda. Posteriormente se extendieron a otros municipios con influencia de la industria azucarera en los departamentos del Valle, Risaralda y Caldas: Bolívar, Bugalagrande, Candelaria, El Cerrito, Florida, Ginebra, Guacarí, Palmira, Pradera, Roldanillo, Tuluá, Vijes, Zarzal, Viterbo, Balboa y La Virginia.

Entre los aportes más importantes incluidos en el apoyo al PNR se destacaron:

• Agua potable: se construyeron los acueductos de Miranda, Padilla, Corinto, Puerto Tejada y La Virginia.

• Electricidad: se aportaron las obras para la electrificación de cinco corregimientos pertenecientes al municipio de Caloto y un corregimiento de Santander de Quilichao.

• Recreación: se construyó la Unidad Recreativa de Puerto Tejada.

• Conservación del agua: se constituyó el fondo de contrapartida FES-asocaña con el fin de preservar la cuenca hidrográfica del río Desbaratado, programa que sirvió de impulso para muchos de los que en la actualidad existen con el mismo objetivo.

• Proyectos Especiales: adicional a los proyectos ya mencionados, se realizó la reparación y dotación de 154 escuelas, 3 hospitales, 8 puestos de salud, 5 puentes peatonales, 2 acueductos veredales, 5 casetas comunales y 1 resguardo indígena en el norte del Cauca.

Posterior a la etapa de apoyo al PNR, el sector azucarero decidió por su propia iniciativa realizar aportes a proyectos de alto impacto social entre 1989 y 1992, que incluyeron el mantenimiento, dotación y mejoramiento de 17 puestos de salud y 235 escuelas de la región.

En el mismo período contribuyó con la construcción de la Clínica Valle del Lili en Cali, el Parque del Azúcar en Palmira, los toboganes del Parque del Café en Pereira, la sala de neurocirugía del Hospital Universitario del Valle y la restauración del Palacio Arzobispal en Cali; realizó aportes a la Fundación de Juventudes Rurales para programas de desarrollo rural, a Fundaempresa para promover la creación de empresas y para la fundación de Colfuturo, entidad que promueve la educación en el exterior.

Cabe destacar también el gran aporte realizado por las fundaciones creadas por los ingenios con el propósito de apoyar actividades en pro de la niñez, la juventud, la vejez, la clase laboral, y las microempresas de la región, así como la concesión de miles de becas a talentos regionales y el apoyo a cientos de familias de la región. Algunos de entre tantos aportes que se destacan, son: el Centro Parroquial Nuestra Señora del Rosario construido en Cali en los años sesenta; los complejos residenciales contiguos a la mayoría de ingenios de la región; el Museo de la Caña de Azúcar en 1981 en predios de la hacienda colonial de Piedechinche; el Parque de la Caña de Azúcar de Cali en 1983, construido con aportes del municipio y de los ingenios azucareros; apoyo al funcionamiento de parques de recreación en los municipios de Florida, Candelaria y La Paila; la reconstrucción de la Torre del Reloj, símbolo de Popayán, luego de su destrucción por el fatal terremoto de 1985; el apoyo a la creación de microempresas familiares para damnificados de la erupción del volcán Galeras del Nevado del Ruiz en el año 1985; y la promoción de programas de bienestar para los trabajadores y sus familias a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Posterior a la época donde la mayoría de los recursos aportados a proyectos de impacto social se canalizaban a través de asocaña, la agroindustria azucarera dio paso al enfoque promocional, en el cual se consideró que dichos aportes tendrían más impacto al realizarse por dos vías diferentes: una, donde los ingenios seguían aportando de manera directa a proyectos de interés de su área de influencia, con el fin de mantener una estrecha relación con la comunidad y mejorar su conocimiento y relación con su propio entorno; y la otra vía, por aportes a través de asocaña, pero ya no para ser ejecutados por la asociación, sino para que ésta coordinara el destino de dichos aportes hacia iniciativas desarrolladas con entidades especializadas en labores sociales, las cuales estimulan y financian a las comunidades para que sean ellas quienes se encarguen de promover y llevar a cabo sus propios proyectos de desarrollo.

Vallenpaz

Uno de los ejemplos más sobresalientes de este enfoque ha sido el apoyo a las iniciativas de Vallenpaz. Uno de sus programas consiste en la atención integral a familias campesinas afectadas por el conflicto armado en las cuencas hidrográficas del Valle del Cauca. Adicionalmente, los ingenios cofinancian junto con la USAID el componente rural del proyecto “Justicia Restaurativa, Coexistencia y Paz en Colombia”, orientado al fortalecimiento de la democracia participativa, la justicia social, la contención del conflicto armado, la construcción de capital social y la búsqueda de la paz en zonas críticas del conflicto. Ambos proyectos han demandado recursos de parte de los ingenios por un valor de $ 2,360 millones (US$ 897,000).

Cabe resaltar en el trabajo con Vallenpaz el componente de atención integral a familias campesinas afectadas por el conflicto armado en las cuencas de los ríos Bolo, Frayle, Desbaratado y Palo, en donde se trabaja para prevenir su desplazamiento, con el apoyo de las Asociaciones de Usuarios de los ríos. La estrategia se orienta al desarrollo de proyectos de producción agrícola y pecuaria en forma orgánica para el consumo familiar (seguridad alimentaria) y generación de excedentes para el mercado local, además de un componente ambiental de protección de la capa forestal de la cuenca de los ríos de la zona.

Red Educativa Azucarera

Los ingenios azucareros sostienen escuelas y colegios de manera directa, beneficiando a más de 5,000 alumnos de la región; con el fin de unir el complejo educativo formado, se desarrolló la Red Educativa Azucarera en una alianza entre jefes de calidad de los ingenios y los rectores y profesores de los planteles a fin de llevar la excelencia educacional a esas instituciones. De esta manera se estructuró para esta Red el proyecto Líderes siglo XXI, el cual busca que empresas con sistemas de calidad implementados aporten su experiencia en este campo y asesoren a las instituciones educativas, con el fin de que éstas diseñen su propio sistema de calidad y contribuyan al mejoramiento continuo de la educación. Además del aporte económico en este frente, hay que destacar la participación de los funcionarios de los ingenios que se involucran en la capacitación de los colegios y en el seguimiento a este proceso.

Bienestar Social

Asocaña estructuró el Departamento de Desarrollo Social en 1991, con el fin de coordinar acciones entre los ingenios mediante comités especializados en las áreas laboral, salud ocupacional, bienestar, desarrollo humano y seguridad.

El Comité de Bienestar, integrado por las Asistentes Sociales de los ingenios, impulsa acciones de beneficio general a los trabajadores azucareros, sus familias y las comunidades del entorno. En la actualidad se adelanta con el Sena un programa para capacitación por competencias laborales, modelo innovador en la formación para el empleo. Con este fin se han formado 40 auditores e impartido formación por Competencias Laborales a cerca de 700 operarios en el proceso de elaboración del azúcar.

Con la Universidad del Valle se han dictado en los últimos años dos cursos de Alta Gerencia y otros dos de la misma categoría con la Universidad Icesi. Más de un centenar de ejecutivos se han beneficiado de estas especializaciones.

Como una labor que busca acercar a los trabajadores del sector se abrieron espacios de recreación conjuntos para ellos, coordinados por asocaña, como las Olimpiadas Azucareras, torneos deportivos y jornadas de bienestar. De la misma forma, se realiza cada año desde hace trece el concurso de pintura infantil en el Parque del Azúcar de Palmira donde participan los hijos de los trabajadores; con los mejores trabajos se realiza el calendario anual del sector. Otro evento en el que participan anualmente hijos de trabajadores es el Festival de Cometas organizado también por asocaña en el Parque Carlos Sarmiento de Tuluá.

Igualmente, los ingenios realizan aportes anuales importantes a actividades culturales representativas de la región como el Festival Mono Núñez de música andina, que se celebra en Ginebra (Valle); a Proartes para el Festival del Arte en Cali; y al Festival de Música Religiosa en Popayán. Ha hecho aportes, asimismo, a la Orquesta Sinfónica del Valle.

Son innumerables los proyectos de carácter social, cultural o de educación en los que se han involucrado los ingenios, sus fundaciones o los mismos a través de asocaña, puesto que son más de cien años de historia azucarera, más de 36,000 personas vinculadas de manera directa, más de 216,000 personas involucradas de manera indirecta y más de 30 municipios y decenas de corregimientos interactuando alrededor de un complejo productivo que se ha convertido en parte fundamental del diario vivir de la región y en la base de su estabilidad socioeconómica.