Cambiando el Rumbo - 1995

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EL APORTE DEL SECTOR EMPRESARIAL

Los empresarios miembros del CECODES consideran que los retos del desarrollo sostenible deben traducirse en un incremento en la competitividad nacional e internacional de las empresas colombianas, la cual debe manifestarse en el manejo más eficiente de procesos, un mejor posicionamiento en mercados, una mayor satisfacción de clientes, y un mejor desempeño económico.

Los fundamentos de esta visión de competitividad con compromiso social se pueden plantear como tres objetivos que la empresa tiene que abordar en forma dinámica y equilibrada para garantizar su viabilidad a largo plazo: Eficiencia Económica, Equidad Social y Manejo Eficiente de los Recursos Naturales.

El crecimiento económico es necesario y fundamental para el mejoramiento de las condiciones materiales de la población, y la exposición al mercado internacional demanda un mejoramiento continuo de la actividad productiva que genere mayores beneficios económicos y sociales. Las economías abiertas que permiten la competencia ofrecen mayores oportunidades, fomentan el uso más eficiente de recursos, y facilitan una mayor dinámica de crecimiento, sin las distorsiones que muchas veces favorecen a grupos minoritarios y dan señales equívocas sobre la oferta social y ambiental del país.

Para que el crecimiento económico contribuya efectivamente al bienestar social, debe enfatizar a la vez el desarrollo humano y la mejora de las condiciones de vida materiales, así como otros intangibles: la paz y la seguridad, la elección popular de líderes políticos, la libertad de expresión y de movilización, y el libre intercambio de información. El acceso a la educación es un elemento fundamental, que forja las bases humanas para el desarrollo económico en un mundo de competencia internacional. El vertiginoso desarrollo de los llamados "Tigres Asiáticos" y de muchos de los paises europeos en la segunda mitad del siglo XX, indica claramente que la capacidad de innovación y el desarrollo tecnológico diferencian hoy a las sociedades mucho más que su patrimonio de recursos naturales.

No obstante, para un país como Colombia, dotado de una riqueza impresionante de recursos naturales, el uso eficiente de este capital natural y la conservación de sus valores para generaciones futuras debe considerarse un pilar fundamental del desarrollo. Es este sentido, el uso racional de los recursos naturales va mucho más allá de un planteamiento romántico de la belleza de la naturaleza. El deterioro de la calidad ambiental afecta la calidad de vida de la sociedad en general, la posibilidad de crecimiento de la economía, y el desarrollo de las actividades productivas.

El manejo más eficiente de los recursos y la minimización de desechos contaminantes son exigencias tanto de las autoridades ambientales como los mercados internacionales y las comunidades vecinas. Estas exigencias ambientales son hoy en día características del nuevo paisaje competitivo y productivo sobre el cual la empresa colombiana tiene que desenvolver sus actividades. Frente a esta realidad, en algunos sectores empieza a surgir una nueva visión empresarial, producto tanto del compromiso ético con el desarrollo sostenible como del pragmatismo competitivo: en vez de mirar la gestión ambiental como un obstáculo, se enfrenta como una fuente de oportunidades.

Dentro de esta perspectiva, el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) ha liderado la propuesta de la ECOEFICIENCIA como un aporte concreto de las empresas a la sostenibilidad. Los análisis de ecoeficiencia permiten unir la visión del desarrollo sostenible a nivel macro con la acción particular del comportamiento al interior de las empresas, y cuantificar el actuar de las empresas. Este concepto, todavía en evolución, promueve el uso racional de los recursos naturales por medio de la revisión de los procesos productivos para minimizar pérdida de materias primas, energía, y agua, y generar mayor valor agregado a través del mejoramiento de la calidad y el rediseño de los productos.

En los mejores casos, el control ambiental no es un sobrecosto para la empresa sino resulta en un renglón rentable de inversión, una conclusión bastante obvia si consideramos que en muchos casos los contaminantes que se descargan al ambiente son materias primas o productos perdidos para el procesos productivo. Los procesos de control estadístico de procesos y de Calidad Total, que enfatizan la competitividad de la empresa a través de la eficiencia y el compromiso a todos niveles, muy a menudo llevan a encontrar alternativas de uso, manejo y tratamiento que mejoran los sistemas de producción, incrementando su productividad y minimizando impactos sociales y ambientales. Esto es cierto no solamente para actividades manufactureras, sino también para sectores de servicios como el financiero o seguros, donde los variables ambientales son indicadores importantes de riesgo y de viabilidad económica para los inversionistas y analistas de crédito.

Sin embargo, es importante reconocer que, aunque se deben buscar y potencializar las situaciones donde el control ambiental se traduzca en mayor rendimiento económico, existirán también casos donde el equilibrio implica ciertos sacrificios entre lo económico, lo social y lo ambiental. Muchas de las empresas comprometidas con el desarrollo sostenible lo asumen tanto como una oportunidad de ecoeficiencia, como un compromiso ético de miembros empresariales de la sociedad.