Cambiando el Rumbo - 1995

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DESARROLLO SOSTENIBLE Y COMPETITIVIDAD: UN RETO PARA COLOMBIA

A pesar de la popularidad del tema ambiental y de los numeroso discursos sobre ecología, subsiste la creencia que la protección ambiental es un lujo que países como el nuestro no pueden darse. Se considera que la inversión ambiental incrementa los costos de producción, causando una pérdida de competitividad. Sin embargo, este planteamiento está siendo revaluado con la propuesta del desarrollo sostenible, que plantea un balance entre lo económico, social y ambiental, de manera que se satisfagan necesidades de las generaciones presentes sin limitar las posibilidades de las generaciones futuras. En su expresión más sencilla, el desarrollo sostenible es el crecimiento productivo sobre bases firmes a largo plazo.

La reflexión sobre Colombia y sus posibilidades para llegar a este objetivo de sostenibilidad nos muestra que el país tiene grandes fortalezas, pero enfrenta serias amenazas que debe convertir en oportunidades. El crecimiento económico colombiano constante, y la consecuente mejora sustancial del ingreso per cápita, pueden considerarse como unos de los mejores a nivel latinoamericano. El proceso de liberalización de la economía, que busca fortalecer las exportaciones y abrir mercados de interés para productos colombianos, ha permitido diversificar las exportaciones, reduciendo la dependencia en sectores tradicionales como el café. Los acuerdos comerciales, como el Pacto Andino y el Grupo de los Tres, y el crecimiento de las importaciones de bienes de capital y consumo, reiteran una tendencia al intercambio comercial regional que dinamizan la actividad económica nacional.

Paralelamente, el país está pasando por una transición política que tuvo su máxima expresión en la reforma constitucional de 1991. Este documento, producto de un diálogo entre diversos puntos de vistas y sectores de la sociedad, promueve la democratización, la descentralización y la participación ciudadana y propone el fortalecimiento de la sociedad civil como elemento dinamizador para el mejoramiento de las condiciones de vida de los colombianos.

Colombia es un país privilegiado en recursos naturales, con reservas envidiables de agua, minerales, bosques y diversidad biológica. El surgimiento del tema ambiental a nivel internacional reafirmó la necesidad de fortalecer la gestión ambiental en el país, y desde 1993 se crea el Sistema Nacional Ambiental en cabeza del Ministerio del Medio Ambiente. La nueva legislación ambiental brinda un ordenamiento a las actividades de los usuarios de los recursos naturales, ampliando la protección ambiental.

Sin embargo, la sostenibilidad de estos logros en crecimiento económico, democratización y manejo de los recursos naturales está lejos de estar consolidada. El ingreso per capita esconde la desigualdad de los ingresos y deficiencias en la seguridad social. Aunque el acceso de la población a servicios de salud, vivienda, educación e infraestructura mejora anualmente, el número de personas en pobreza absoluta continúa en ascenso. Esta situación ha sido agravada por la actividad ilícita de la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico, generando niveles extremos de violencia, delincuencia y corrupción. El proceso de urbanización de la población colombiana pone de manifiesto el deterioro de la calidad del aire, la contaminación del agua, la falta de espacio público y la pérdida de ecosistemas naturales y biodiversidad. La degradación ambiental se evidencia tanto en las zonas urbanas como en las rurales, donde el ciudadano común ha perdido su sentido de seguridad física, económica y ambiental.

Todo lo anterior reitera la necesidad sentida a nivel nacional de abordar los retos del desarrollo sostenible. La tenacidad y creatividad del colombiano, que viene afrontando tantas dificultades sin dejar de luchar, permite afrontar el cambio. Esto es especialmente cierto para el sector productivo nacional, que a pesar de enfrentar entornos difíciles ha mantenido su actividad en funcionamiento y en crecimiento, demostrando que los empresarios colombianos son agentes de cambio fundamentales en la orientación del país hacia un desarrollo más sostenible. Ellos tienen una gran capacidad de liderazgo en la sociedad al poder afectar las acciones de sus empleados, accionistas, proveedores, vecinos y consumidores.