Cambiando el Rumbo - 1996

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ENTIDADES DE CREDITO

Básicamente su gestión comercial se concentra en operaciones de crédito las cuales se separan según los agentes económicos a los que se destinan estos préstamos (consumidores, gran empresa, gobierno, etc.), o según la duración de sus operaciones - corto, mediano y largo plazo. Igualmente se distingue si son operaciones en monedas extranjeras o nacional.

El destino de estos recursos en términos de su utilización y su impacto ambiental no son parte de las políticas de promoción comercial, ni mucho menos los índices de decisión crediticia tienen en cuenta parámetros distintos a la capacidad de pago y sus garantías. Aquí surge un primer criterio que deberían involucrar los administradores en sus decisiones económicas y es lo ETICO. La exigencia de responsabilidad sobre el manejo de los recursos naturales debe ser un indicador de decisión para la asignación y la confianza de unos recursos monetarios cuya utilización va a tener un impacto en el entorno.

No obstante algunas entidades como el IFI o la CAF han venido incentivando líneas de crédito dirigidas a facilitar tales conductas en operaciones no contaminantes y ecoeficientes, para lo cual ofrecen incentivos financieros, como intereses relativamente blandos, periodos de gracia y plazos largos. Estas líneas exigen un control y seguimiento del uso de los recursos, y su incumplimiento puede constituirse en la exigencia de la cancelación del crédito.

Quizás aquí vale la pena advertir que en un mercado tan imperfecto como el colombiano, los mecanismos de información no se irrigan adecuadamente entre las unidades económicas. Esto se traduce en un desconocimiento del producto entre una franja importante de su demanda potencial. No es claro, por otro lado, que estas líneas de crédito, por su carácter de largo plazo, accedan a la pequeña y mediana industria de manera significativa, pues éstas carecen regularmente de garantías.

Creemos, sin embargo, que solo es económicamente competitivo lo que es ecológicamente sano. Es decir, una inversión cuyo proceso productivo hace un uso ineficiente de su materia prima y de sus recursos, tiene efectos económicos negativos y probablemente efectos ambientales nocivos. La aprobación de un crédito de buenas garantías y flujo de caja razonable requiere, entonces, de un criterio sobre la utilización de los recursos, factor que no se debe constituir, por supuesto, en una restricción a la operación, sino por el contrario en un rediseño de una inversión o en una asesoría sobre reestructuración de los procesos de producción, prácticas que son comunes en países europeos.

Vale la pena resaltar que, hoy en día la nueva legislación ambiental crea una reglamentación que, de no ser cumplida, puede poner en peligro el desarrollo de la empresa y por ende puede atentar contra la calidad de los créditos. La atención de los administradores de las entidades financieras sobre la utilización eficiente de los recursos, entonces, debe constituirse en un argumento de control sobre la calidad del crédito.