| Cambiando el Rumbo - 1997
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RESPONSABILIDAD CON RENTABILIDAD: UN COMPROMISO CON COLOMBIA
La Cumbre de la Tierra organizada por las Naciones Unidas en Río de Janeiro en 1992 generó gran des expectativas: los gobiernos del mundo hicieron público su interés por la sostenibilidad del planeta y suscribieron importantes convenios multilaterales; la sociedad civil, ambientalistas, empresarios y ciudadanos de todas partes del planeta, se hicieron presentes para reforzar y apoyar esos compromisos. Cinco años más tarde revisamos las valiosas ideas aportadas entonces, y queremos ver resultados concretos, cambios efectivos en las condiciones del entorno que nos permitan ofrecer una mejor calidad de vida para nosotros y para las generaciones que nos siguen. Nuestras preocupaciones de entonces deben traducirse en lograr que los ciudadanos del mundo respiremos un mejor aire, que tengamos acceso a agua potable, que nuestros ecosistemas mantengan su capacidad de regeneración, y muy particularmente, que los sistemas de producción y de consumo de bienes y servicios sean cada vez más adecuados a las capacidades del entorno natural.
En esta perspectiva nos preguntamos hoy, 5 años después de Río, qué cambios identificamos en los procesos de transformación que nos permitan pensar en formas de producción y consumo más sostenibles, y podemos decir con certeza que existen serias indicaciones de una nueva forma de hacer negocios, en la que el sector empresarial está desarrollando instrumentos para pasar de las palabras a la acción, para convertir ideas en realidades. El sector productivo de los países desarrollados ha sido pionero en el desarrollo de prácticas empresariales para reducir la contaminación, optimizar el uso eficiente de los recursos naturales, asegurar la capacidad regenerativa de los ecosistemas, y minimizar desechos.
Es claro, sin embargo, que el mundo, y especialmente países como Colombia, están lejos de la sostenibilidad. En los países en desarrollo muchos gobernantes y empresarios continúan creyendo que la ventaja comparativa de nuestros productos está en el acceso a la mano de obra y a los recursos naturales más baratos, y que es necesario esperar hasta lograr un crecimiento económico que nos permita el lujo de preocuparnos por el entorno natural y social de la producción. El gran reto que enfrentan los líderes del sector empresarial en nuestros países es, justamente, demostrar que se puede hacer empresa social y ambientalmente responsable.
En esta publicación nos referimos a esos líderes del sector empresarial y no al total del sector productivo, categoría que agrupa numerosas formas y condiciones de producción, y que aquí se refiere solamente al sector formal de la gran empresa en Colombia.
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